Revolcón (2000)

Barniz

Será por ti que no hay más velo que tu pelo
y que la luna se ha vestido de arlequín pa ti y pa mí,
será por ti que las fatigas son mis primas
y es que se me caga encima el corazón al sonreír,
será por ti que no me da la puta gana
de asomarme a la ventana ni para verlas venir,
será por ti que mi envite a la vida es rascar mi barriga,

me repica el corazón por bulerías si me mira,
si me engrasa la garganta con saliva,
mis duquelas y mis males palmean por soleares
si me dice que me quiere tó los días,

me apego a ti como el barniz, y se te pudre la madera
en mil quinientas primaveras sin dormir,

será por ti que caben tos mis malos ratos
en la caja de zapatos donde guardo el porvenir,
será por ti que me tropiezo en el pasillo
con el canto de los grillos cuando no me quiero ir,
será por ti que llega el nueve de Febrero
y otra vez soy carcelero de unos besos sin carmín,
será por ti que lo mío en las nubes sólo es un desliz,

me repica el corazón por bulerías si me mira,
si me engrasa la garganta con saliva,
mis duquelas y mis males palmean por soleares
si me dice que me quiere tó los días,

me apego a ti como el barniz, y se te pudre la madera
en mil quinientas primaveras sin dormir,
como el barniz…

“serás cabrón”, murmura el sol con la boquita pequeña,
“serás desgraciao”, murmura la vida,
“que pronto me olvidas con lo que te he dao”,
seré lo que no quise ser, seré tu cielo, tu antojo, tu niño, tu mar,
“¡serás hijo puta!”, guiñándome un ojo,
me dice la luna al pasar,

me apego a ti como el barniz, y se te pudre la madera
en mil quinientas primaveras sin dormir,
como el barniz…

Incandescente

Palmo a palmo y de los pies a la cabeza, ¡cómo eres!
desdeñas to lo que tienes,
algún polvo y se monto el rompecabezas, ¡ya lo tienes!
para ver atardeceres, conmigo o sin mí,

se distingue entre la gente y retumba la tierra,
si se pone incandescente entre las piernas, y yo,
más bandolero que el pernales, quiero luna nueva.
y besar donde tú sabes,
me suda la polla que llueva o no llueva,

y vamos a echar un cante pa el que se muere de hambre,
con las palmas de mi mama, pal que curra en el alambre,
a los ojos de mi niña, a los que viven del aire,
al que vive con la ruina, al que busca por los bares,
a lo puta que es la vida, a los kinkis de mi calle,
para el que viene a joderme, para el que viene a abrazarme,
un cante al que quiera escucharme,

sudo tinta cuando a ti se te calienta, ¡cómo eres1
me oscureces cuando quieres,
buscas paz en cualquier cama, cualquier puerta, ¡ya la tienes!
pa nublar amaneceres, conmigo o sin mi,

se distingue entre la gente y retumba la tierra,
si se pone incandescente entre las piernas, y yo,
mas bandolero que el pernales, quiero luna nueva.
y besar donde tú sabes,
me suda la polla que llueva o no llueva,

y vamos a echar un cante al que le faltan los billetes,
al que se caga en la madre del que aprieta los grilletes,
a los que duermen al raso, a los que tiran palante,
al silencio de tus noches, a los portales que arden
en besos adolescentes cuando va a caer la tarde,
al que escribe poesía en las paredes de una cárcel,
un cante al que quiera escucharme,

que le voy a echar un cante al que cuida la simiente,
al que tira tó los muros con palabras transparentes,
a los pasos del fracaso, al que cruza la corriente,
al que regará las flores, al que sale como un rayo
arrancando los motores antes de que cante el gallo,
a los callos de las manos en los que aprendí a cuidarme,
un cante al que quiera escucharme.

Amor temporero

Me envalentono y te digo
que tienes los ojitos como fruta del olivo,
“que no, primo, que yo me voy con el sol,
y por mis muertos que tu no amaneces conmigo”,
quiero que quede y se sube al tejao,
con un ojo abierto y el otro entornao,
pa ver si caemos mis penas y yo en algún descampao,

y me encaramo como puedo,
giñao, con las manos sudando,
en cuanto le dije “te quiero”,
ya estaba roncando, soñando de nuevo,

Me encorajino y decido,
“sé que tu serás mi niña, que te casarás conmigo”
pesao, que eres un pesao,
otra vez te lo digo,
me voy cuando quiera y cuando quiera te olvido,
te he escrito un poema de esos agarraos,
quiero amaneceres contigo a mi lao,
ella me cierra la puerta,
…a cualquier cosa le llaman poeta,

si es cierto mejor me despido,
la aurora me pilla llorando,
me acuna y dice que se ha ido
para que no sufra,
que duerma tranquilo,

no quiero tu amor temporero,
tu flujo de hiel, tus ganas de perder,
aunque sé que si te vas me quedo en ná,
no pienso caer, no me voy a joder,
porque sé que me acecha el día y el sol
pa follarme a cara de perro y decirme,
¿lo que vas a hacer con tu mierda de poemas
sin su olor, sin su piel?

Ordeñaré las ubres de la luna
y en cuanto amanezca
yo, dosifico a pala y pico el sol.

Corazón de mimbre

Quieto parao, no te arrimes, ya son demasiados abriles
para tu amanecer desbocao, mejor que me olvides,
yo me quedo aquí a tender mi pena al sol
en la cuerda de tender desolación,
luego empezaré a coser tequieros en un papel
y a barrer el querer con los pelos de un pincel…

y en cuanto acabó de zurcir las heridas de
las noches mal dormidas llegué yo
y le llené de flores el jergón para los dos,
sin espinas, de colores, que se rieguen
cuando llore y cuando no… las sulfatamos
con nuestro sudor,
y me confesó, “cuando quieras arrancamos”,
que en las líneas de la mano lo leyó,
que se acabó el que la quemara el sol,
pero se asustó, ¡cómo te retumba el pecho!,
tranqui, solo es mi maltrecho corazón,
que se encabrita cuando oye tu voz,

¿qué coño le pasará que ya no sale a volar?
¿tal vez le mojó las plumas el relente de la luna?
le volvió loca el sonío de las gotas de rocío
cuando empieza a clarear y aún no se ha dormío,

y me enamoró, aunque era un hada alada y
yo seguía siendo nada no importó,
éramos parte del mismo colchón
hasta que juró,”nos querremos mas que nadie
pa que no corra ni el aire entre tu y yo”,
sentí que me iba faltando el calor,

¿qué coño le pasará que ya no sale a volar?
¿tal vez le mojó las plumas el relente de la luna?
le volvió loca el sonío de las gotas de rocío
cuando empieza a clarear y aún no se ha dormío,

le hizo un trato al colchón, con su espuma se forró
el corazón, que anoche era de piedra y al alba era
de mimbre que se dobla antes que partirse…

amaneció, la vi irse sonriendo, con lo puesto,
por la puerta del balcón, el pelo al viento
diciéndome adiós, porque decidió que ya
estaba hasta las tetas de poetas de bragueta y revolcón,
de trovadores de contenedor.

El perro verde

Ayer puse el sol a remojo,
quise volver a ser el perro verde,
hoy tengo los ojitos rojos,
estuve bailando con la mala suerte,
le he contado mi vida entera
brindándole al aire mi voz cazallera,
bailé en su vestido borracho de pena,
me bebí la razón, me fumé el corazón,
y no volveré a verte,
no pude juntar el agua con aceite,

y cuando las estrellas salen
ya estoy colgado del jirón de un sueño,
el mundo entero no me vale,
ayer por la noche me estaba pequeño,
y plantao en un tiesto sin tierra
me invento otro mundo de puertas abiertas,
en donde los besos no sepan a mierda,
voy buscando otro yo a limpio trompicón,
y ya he vuelto a perderme,
no pude juntar el agua con aceite,

¿que quieres tú, compañera,
pa cuando vengas conmigo?
¿qué es lo que puede ofrecerte un
salteador de caminos perdidos?
un costurero en los hilos
que han enredado mi vida,
soy el que no tiene sitio,
soy el pellizco pa cuando te olvidas
de que soy… el perro verde,

déjame ladrar en tu alcoba,
¿no ves que se está encapotando el cielo?,
así no llorarás tan sola,
si quieres, me azuzas pa que muerda el suelo,
que estoy hecho a pintar mis suelas
del color del polvo de donde yo quiera,
mis sueños pasean por cualquier acera,
me he asomado al rincón donde juro mi amor
y te he visto esconderte,
no pude juntar el agua con aceite,

hoy siembro a punzón
mi cuerpo de igneos caminos,
me hago el amor sin mirarme,
a ceño fruncido,
luego rompo con tó
en lo que dura un buchito de vino,
me vuelvo cincel horadando la piel
de mi sino podrido.

Duerme conmigo

Todavía estoy mal cosido,
ay, házmelo despacito, tú,
no te rías, que es verdad,
que no me lo ha hecho nadie,
que duermo solito,
que mi cama está hecha donde no hay ventanas,
donde las miradas tienen ganas,
donde hay lunas de tela y un sol navajero
de noches en vela,
donde llegó el olvido a soltar la melena,
donde nunca pienso si me quieres,
donde todo es mentira
y quejíos de pena desconchan paredes,

duerme conmigo, si eres piedra da igual,
yo seré pedregoso camino,
duerme conmigo,
yo te canto, te arrullo,
te arropo, te abrigo, te mimo,

sé que me cuentan los días
los abrazos sin hallarte,
y me recuesto en el suelo y
se me eriza el pelo en solo recordarte,
que mi almohada está llena de cuando no estabas,
de canciones que nunca cantabas,
de todo, de nada, de besos de esos que nunca me dabas,
y de un tiempo a esta parte decido soñarte,
embrear mi camino con lodo,
y cagándome en todo volar, y ya ves,
despierto como me acosté,

duerme conmigo, si eres piedra da igual,
yo seré pedregoso camino,
duerme conmigo, yo te canto, te arrullo,
te arropo, te abrigo, te mimo,

y me mira de reojo cuando cree que no la miro,
¿como no voy a mirar, si arde como el rastrojo en cuanto me descuido?,
que su mirada es un tiro de sal al que ose chorar
en el bosque frutal de su libertad,
de mi soledad,
de nuestro vendaval.

Canto de tierra seca

No me digas que no beba,
déjame que beba vino,
no vaya a ser que algún día
quiera beberlo y no pueda,
porque me falte la alegría, 

Mi linaje sabe un cacho
de potajes, de gazpachos y de sol,
de higos chumbos, de rabietas,
han llenao las cunetas con sudor,
¿y acaso es menos hermosa
el ala de la mariposa si se nubla el sol?,
yo creo que no…
¿no ves que a ella se la suda?
ella tiene su hermosura en su color,
en su color…

han pintado sus destinos,
coloridos como el gris de mi pulmón,
han bebido del desaire,
del calambre que da el hambre al corazón,
¿tal vez es menos rugosa
la piel que le viste a la rosa si se nubla el sol?,
yo creo que no…
¿no ves que a ella se la suda?
ella tiene su amargura en su color,
en su color…

¿qué puedo saber yo?,
sólo tinta malherida, verso arrabalero soy,
que mi mentidero es tu mentidero hoy,
mi cielo cetrino, lo cojo, lo envuelvo y te lo doy,
que mi mentidero es tu mentidero,

mi calaña sigue ardiendo,
derritiendo hasta el invierno más cabrón,
que le importa si desgrana,
si está en celo la mañana en su balcón,
¿quizá menos dolorosa
será esta vida caprichosa si se nubla el sol?,
yo creo que no…
¿no ves que a ella se la suda?,
ella tiene su locura en su color,
en su color…

vamos a hundirnos,
que en las alturas viven las dudas,
que nuestra cuna
no fue de espuma ni de agua pura.

Nota del autor: El texto en cursiva pertenece a la canción Déjame que beba vino, escrita e interpretada originalmente por José Salazar Molina Porrina de Badajoz.

Prima tristeza

Prima Tristeza,
tú que le enseñas las bragas a la vida,
no te olvidas de salir de mi cabeza,
te desperezas y en mis venas
metes lagrimas de cera como puños,
para que al llorar me duela,
te has quedado prendida
de un fleco de mi alma herida,
a lo mejor te estás muriendo como yo,

con mi pena, Tristeza se hace una trenza,
y después la pasea por cada mirada,
al despertar me camela,
si descanso no descansa de darme la vara,
ojalá se muriera mañana,

Prima Tristeza, ¿dónde estás?,
busco en el fondo de los vasos,
y te encuentro cuando nadie me hace caso,
vienes conmigo si me voy,
mueres por mí cuando no estoy,
me quedo en cueros con todo lo que te doy,
me sale una sonrisa,
resurjo a pasito de hormiga,
a lo mejor te estás muriendo como yo,

con mi pena, Tristeza se hace una trenza,
y después la pasea por cada mirada,
al despertar me camela,
si descanso no descansa de darme la vara,
ojalá se muriera mañana…
más sola que el aire,
tirada en la cama,
mañana,
tapada con sueño,
pintando a colores mi mundo pequeño,

con mi pena, Tristeza se hace una trenza,
y después la pasea por cada mirada,
al despertar me camela,
si descanso no descansa de darme la vara,
ojalá se muriera mañana.

Mojama

No corráis tanto, la están peinando
y por favor no la molesten,
que después todas sus pestes pago yo,
“que no seas tan macarra, que te bajes de la parra,
y anda, estate a lo que estamos que solo estamos los dos”,
mirada a duelo, menea el pelo y un temblor deja chorreando
sábanas, colcha, somier, alma y colchón,
no me dejes que te quiera,
que yo por querer quisiera estar pa siempre a tu vera,
que lo tengo…

más negro que el tizón, más duro que el copón,
más tieso que un tablón se me pone el corazón…
cada vez que dices no,

tu odio y el mío están metiendo en un rincón,
-¿Qué ha sucedido?
– Ha sido cupido que está hecho un cabrón,
vamos, dime que se pierden en mí tus acays verdes,
aunque casi mejor no, porque lo tengo…

más negro que el tizón, más duro que el copón,
más tieso que un tablón se me pone el corazón…
cada vez que dices no,

y el sol decrece y fallece entre los visillos del cuarto,
porque tiene celitos de mí, de cómo te quiero,
de cómo lo aparto,

si el sueño es correr por este otoño deshojao,
¿morir?, tal vez… mejor que vivir desolao,
y la vida sigue, yo escribo coplillas de amor
que le impiden al alma deciros que no, mientras salga…
serrín del corazón.

Si viene la pestañí

Ya estoy de pie,
me ha regao el plenilunio
ya sé lo que voy a hacer,
voy a morder,
y lo que se ponga a tiro me lo como
por los pies,
y quedar pa salir con la noche de abril
que se ha puesto el traje oscuro
y tiene los pezones duros,
por la ventana me salgo,
que se oyen las sirenas
ya puedes echarme un galgo

nunca sabrás donde me meto
a embestir cual jabalí
si vienen los picoletos a por mí,
en el rincón de algún bareto,
en un hueco del colchón,
donde no tenga ná que decir…
si viene la pestañí.

voy a dormir,
tapadito con escarcha
arropado con los puentes,
pensando en ti,
y un presente pa los dos,
si quieres, vente,
que ya tengo mirao un sitito apartao
a la vuelta de la luna pa que vueles,
un beso, anda, no me olvides,
que parece que me siguen
y he venío sin papeles,

le juro a usted por mi papa que no llevo ná,
ná que perder en el mundo,
en el alma algo más,
que un pasado cabrón con la espalda tostá,
la mirada enturbiá de la niebla del bar,
cal y arena mezclás con salitre del mar,
en el borde los pies, unos sueños de más,

nunca sabrás donde me meto
a embestir cual jabalí
si vienen los picoletos a por mí,
en el rincón de algún bareto,
en un hueco del colchón,
donde no tenga ná que decir…
si viene la pestañí.